Amenazas en Pachiquitla

El pasado 13 de junio Matías Hernández, corresponsal de Radio Huaya, nos informó sobre una amenaza de masacre en Crisolco, Yahualica, Hidalgo.

Nos explica que los habitantes de Pachiquitla, Hidalgo, siembran en las parcelas donde trabajan los compañeros de la comunidad de Crisolco, el 10 de junio llegaron y rociaron herbicida con la intención de provocar un enfrentamiento. Al rededor de las 5 de la tarde, llegaron aproximadamente 300 habitantes de Pachiquitla e intentaron ingresar a la comunidad “para masacrarlos, decimos que se agrava el asunto porque ellos intentan masacrarlos, pero son protegidos por la policía municipal” nos comenta nuestro compañero Matías.

También nos dice que no es la primera vez que el presidente municipal de Xochiatipan, Manolo Gutiérrez, manda a la policía municipal a estos predios para apoyar a los habitantes de Pachiquitla para que ingresen a las tierras donde trabaja la comunidad de Crisolco.

El día 13 de junio regresaron para intentar de nuevo la masacre y es por eso que nuestro compañero hace la denuncia en Radio Huaya, porque dice “es algo que está latente, sigue” y lo más grave es que la misma policía municipal es la que está apoyando a Pachiquitla para llegar de manera violenta contra los trabajadores y habitantes de la comunidad de Crisolco.

Nos menciona otro dato importante donde el día 31 de mayo, el ejército del 84 batallón de Montería, con sede en Huejutla, Hidalgo, en camionetas de la policía municipal de Yahualica, se dirigió con el delegado para insinuarle que si había llegado gente “extraña” a la comunidad, mostrando así una criminalización hacia la organización que está buscando que no sucedan estos actos.

“Para el Estado Mexicano, nuestros compañeros son los victimarios, cuando en realidad son víctimas de las agresiones de la comunidad de Pachiquitla”, comenta Matías, seguido de platicarnos otros actos antecedentes, ya que en 2018 sucede lo más grave, el 12 de noviembre se llevaron al compañero Celerino para torturarlo y decirle que iban a regresar a su pueblo, Crisolco, y acabarían con cada uno de sus compañeros. Después de esta amenaza, Manuel Martínez, otro compañero, es ejecutado en su milpa el 24 de diciembre.

 

 

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