En Washington, como en la Sierra: las mujeres trabajan parejo

En los campos de manzana de Washington en Estados Unidos, las mujeres comparten el trabajo de los hombres, con la misma o mayor habilidad.

Así encontramos a Rocío, que se fue para allá, casi a la frontera con Candá, junto con su esposo a trabajar en los campos de la empresa Auvin Frut.

Parecería que con el trabajo del hombre basta para los gastos de la familia allá, donde se ganan dólares, pero vemos que hombre y mujer tienen que echarle ganas, ya que en gasto también es más pesado, por ejemplo: La renta de un cuarto no baja de 500 dólares, que son casi $10,000 (diez mil pesos mexicanos). Y no se diga una casa completa.

Rocío es encargada de organizar a un grupo de hombres y mujeres que en julio antes de la cosecha andan podando los árboles de manzana en los enormes campos de miles de plantas, a los que le llaman bloques, ella comenta que sí, el trabajo de campo es muy pesado en general pero que la empresa paga un salario justo y menciona que no nada más ella trabaja sino que también su marido y de esta manera han encontrado la forma de vivir bien.

Rocío no pierde la alegría allí en los campos de manzana a donde la vida la llevó, sin olvidar a su familia repartida en tres lugares de nuestro país. El futuro no se sabe, pero acá en México también tiene su lugar si los vientos soplan para traerla al sur, sea Cancún o a Michoacán.  Con su palabra nos enteramos como es la vida de las mujeres en las plantaciones de la Auvin Frut en Washington.

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